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  • 10/11/2021

El alcalde, Iñigo Hernando, señala que seguirá trabajando con el objetivo de mitigar el dolor de todas las víctimas y crear garantías para que no se vuelva a repetir

El Ayuntamiento de Galdakao ha celebrado hoy, Día de la Memoria, un acto institucional en el parque Ardanza. El alcalde, Iñigo Hernando, ha hecho un reconocimiento a todos los sufrimientos padecidos por cada una de las víctimas, ha reivindicado la importancia de ponerse en el lugar del otro y de escuchar, y ha advertido de que las vivencias de cada uno son "inamovibles": "¿Cómo no vamos a aceptar lo que sufrió uno de nuestros vecinos o vecinas?". Ha defendido la necesidad de "sentar las bases de la no repetición del dolor y dejar una sociedad mejor para las generaciones venideras", para lo que ha pedido “mirada sincera”. Por su parte, ha señalado que trabajará con el objetivo de mitigar el dolor de cada una de las víctimas y de crear garantías para que no se vuelva a repetir. Al acto, que ha comenzado y terminado con sendas piezas de txistu, han asistido, junto al alcalde, los cargos electos de EH Bildu, Auzoak, Usansolo Herria y Podemos que conforman el equipo de gobierno, así como los del PNV. El único grupo municipal que no ha acudido al acto institucional de Galdakao ha sido el PSE-EE.
He aquí, literalmente, la declaración realizada por el alcalde bajo el lema En memoria de las víctimas. Construyendo la convivencia:
“Estos días oímos hablar mucho de convivencia y memoria. Esto tiene dos aspectos. Por un lado, está claro que todavía tenemos mucho que recorrer en nuestro país. El camino que tenemos por delante es el de reconocer todos los sufrimientos padecidos y dar pasos poniendo sobre la mesa todo lo ocurrido y realizando todos y todas nuestra aportación desde donde estemos, y, en la medida que nos corresponda, aceptando las vivencias y realidades de la persona que tenemos a nuestro lado. Todo ello debe ser un aliciente para construir las bases de nuestro futuro, con un objetivo claro: mitigar el daño en las personas que hayan sufrido, crear garantías para que lo ocurrido no vuelva a repetirse y que se establezcan los pilares de una sociedad mejor para las generaciones venideras.
Para ello debemos ser conscientes de la importancia de la escucha en todo ese proceso. Han sido muchos años en los que lo ocurrido en este pueblo era conocido entre los vecinos y vecinas, pero nunca se hablaba. Poco a poco, las cosas van cambiando y esa tensión se va relajando, creando ocasiones para abrir nuevos marcos para conocer los sufrimientos de todas las víctimas. A través de la escucha, debemos aprovechar la posibilidad de ponernos en el lugar del otro para entender los sentimientos que tiene esa persona. Y todavía debemos realizar un profundo ejercicio de empatía.
Debemos tener claro que las vivencias de cada víctima son inalterables y están ubicadas en un entorno y un momento concretos. ¿Cómo no vamos a aceptar lo que sufrió uno de nuestros vecinos o vecinas? Como galdakoztarra, pero también como Ayuntamiento, tenemos que reconocer todas esas vivencias ocurridas en el pueblo, y eso no supone que se niegue ninguna realidad. Aceptamos las realidades y vivencias de todas las víctimas. Y aceptar la situación de la persona de al lado es un paso imprescindible para que se acepten las vividas en primera persona.
En este sentido, asumo también el compromiso del Lehendakari con “una memoria honesta que mire al futuro”. Y tenemos visos de esperanza en la sociedad: las víctimas directas están dispuestas a cruzar el puente, hay diálogo social sobre el tema de las víctimas y hay interés desde las instituciones para avanzar. Las heridas colectivas tienen cara y ojos, y el nivel municipal tiene una enorme importancia para hacer que las cosas se muevan desde los propios pueblos.
Para sentar las bases de la no repetición del dolor y dejar una sociedad mejor para las generaciones venideras, debemos tener una mirada limpia en todo este proceso. Para avanzar en el camino de la verdad, la justicia y la reparación, esa mirada sincera debe ser útil para que la sociedad no se quede atrapada en el dolor. Y no para tener razón, ni para cargar de culpa. Esa mirada nítida debe tener otro sentido: aliviar en la medida de lo posible el sufrimiento padecido por las víctimas. Y vamos a seguir trabajando en ello porque todas las víctimas, sin excepción, lo necesitan y lo merecen".